agua de mar: para beber y cocinar

Hoy vamos a hablar del agua de mar como bebida y también su uso en la cocina.

Los promotores del consumo de agua de mar explican –y suena muy razonable– que el mar es como un delicioso y saludable “caldo”, producto de la disolución en sus aguas, durante millones y millones de años, de toda la riqueza vital de la tierra, arrastrada por ríos provenientes de montañas, llanuras, pantanos, rocas y cascadas, más el constante flujo y reflujo de las mareas carcomiendo las playas y acantilados de los miles de kilómetros de costas continentales e isleñas en toda la superficie del planeta, para no contar el propio lecho marino. 

Contiene, por lo menos, 95 elementos de la tabla periódica de los 118 elementos que actualmente tiene la misma. Esto es importante saberlo porque bebiendo agua de mar aportamos a nuestras células todos los elementos que necesitan para poder realizar bien todas sus funciones.

Para saber como beber agua de mar correctamente lo primero que hay que conocer es la concentración de sal del agua de mar. El agua de mar tiene una concentración de 36 gramos/litro y la concentración de sal que hay en nuestro cuerpo es de 9 gramos/litro de líquidos internos (sangre, líquido intercelular, líquido intracelular, etc.).

Por tanto, lo que tenemos que hacer es darle a nuestro organismo agua de mar rebajada con agua dulce para que la concentración de sal que ingerimos sea la misma que tiene nuestro cuerpo (9 gramos/litro). Para eso lo que hacemos es mezclar en una botella 3 partes de agua dulce con una parte de agua de mar.

BENEFICIOS: Es diurética, no produce hipertensión (el agua de mar está salada, pero no por la sal tratada de consumo habitual), ayuda a limpiar nuestro intestino (se utiliza el procesos depurativos), actúa a modo de bebida isotónica perfecta, descongestiona las vías respiratorias, hidrata la piel y resulta excelente en la cocina sustituyendo al agua habitual.

En él, el grupo de doctores firmantes indica que dolencias de tiroides, cardiopatías, arritmias, estrés, depresión, insomnio o enfermedades de la piel han experimentado una gran mejoría sólo con tomar agua de mar.

Leyendo en internet, en muchos páginas, dicen que se puede coger directamente en el mar, en zonas rocosas y lo más alejado de la orilla.  A mi me parece más recomendable utilizar la envasada que, en este caso, tras ser recogida de la ría de Arousa se somete a un proceso de microfiltrado y tratamientos a base de ozono y luz ultravioleta para ser envasada. En el tratamiento de higienización no se emplea ningún producto químico, garantizando así toda su pureza y calidad.

Es incolora, inodora y ligeramente salada. Puede ser almacenada a temperatura ambiente, refrigerada o congelada. y su vida media es de 12 meses.

CUANTA: Lo primero que tenemos que comprobar es que no somos intolerantes al agua de mar tomando pequeñas cantidades para verificar que sienta bien.

Podemos beber un máximo de 250 mililitros de agua de mar al día mezclada con 750 mililitros de agua dulce. Es decir, puedes beberte hasta 1 litro de mezcla (agua de mar y agua dulce) al día. Personalmente, yo me bebo un vaso de mezcla al día (250 mililitros). Es importante que bebas el agua, le puedes añadir limón para que el sabor sea más agradable, a sorbos pequeños,para que todos los minerales que contiene, puedan ser bien absorbidos por el cuerpo. También te recomiendo que primero pruebes sólo un sorbito para que compruebes si en tu caso tienes algún tipo de reacción alérgica al agua de mar.

CÓMO. La forma de beberla dependerá del objetivo perseguido. En líneas generales, los objetivos preventivos y nutritivos se cubrirán con agua de mar isotónica (rebajada); y los depurativos, laxantes, desinfectantes, con agua hipertónica (sin rebajar).

CUÁNDO. Para las acciones de carácter nutricional, la clave está en espaciar las tomas, de manera que no se pierdan los minerales ingeridos por haberles permitido provocar una diarrea. Para las

purgativas, mejor en ayunas y tomando cantidades mayores de una vez

Proceso de “fabricación” de la sal fina (o de mesa), ésta es “lavada”, proceso durante el cual pierde algas microscópicas que fijan el yodo natural en el organismo, y que éste es importante para la prevención del bocio. También se elimina azufre, magnesio, calcio y otros elementos esenciales, con el propósito declarado de “blanquear” el producto y hacerlo más vistoso para los consumidores.

Pero ahí no termina el proceso de industrialización.Una vez “blanqueada”, la sal fina es “enriquecida” con aditivos químicos que evitan la formación de cálculos, pero estos químicos no son naturales y resultan perjudiciales para la salud. Y aunque la sal fina es más agradable a la vista, cuando la probamos en grandes cantidades resulta desagradable al paladar, mientras que una piedra de sal marina puede llegar a ser muy agradable.EL AGUA DE MAR EN LA COCINA

Es bastante coherente descongelar, limpiar, cocinar un pescado o marisco con el misma agua donde ha estado su hábitat, el alimento no pierde sus sales y minerales, ya que están presentes en las mismas proporciones;  con ello enriquecemos los platos, potenciamos su sabor y mejoramos las cualidades organolépticas del producto.

Incorporar el agua de mar a la elaboración gastronómica no es simplemente salar; al hacerlo sumamos a nuestro plato, una cantidad muy grande de minerales que realizan infinidad de funciones en nuestro organismo, la primera de ellas es aportar nuevas percepciones a nuestro paladar.Los vegetales saben distintos si las sazonamos con agua de mar, en el caso de una ensalada cruda; utilizando el agua de mar “hipertónica” (pura) con un rociador como salero. Esta es una excelente “sal líquida” que toda persona puede tener en su mesa para reemplazar el tradicional salero de cloruro sódico. Podemos también preparar nuestras verduras hervidas con agua de mar o al vapor, las legumbres y las sopas. Pero las aplicaciones gastronómicas del agua de mar no acaban allí. Podéis preparar pan, pizzas, cocinar carnes y verduras al horno, hacer pastas, etc. No hay límite a la hora de experimentar. La cocina es, principalmente, creatividad.Cabe destacar que no todos los alimentos reaccionan igual. Los hidratos de carbono por ejemplo, absorben mucho más el sabor salado que las legumbres y no será lo mismo a la hora de elaborar una masa que preparar una sopa. Tendremos que prestar atención a la dosificación. ¿Cómo hacemos esto? Simplemente diluyendo el agua de mar con agua dulce. Las proporciones que mejor resultado nos han dado son:

Para sopas: 2 partes de agua de mar cada 5 de agua dulce.
  • Para masa de pan: agua de mar pura sin diluir. 300 cm3. Por kilo de harina.

  • Para hervir legumbres: 2 partes de agua de mar cada 5 partes de agua dulce.

Es bastante coherente descongelar, limpiar, cocinar un pescado o marisco con el misma agua donde ha estado su hábitat, el alimento no pierde sus sales y minerales, ya que están presentes en las mismas proporciones;  con ello enriquecemos los platos, potenciamos su sabor y mejoramos las cualidades organolépticas del producto.

publicado en 15/11/2014 Home 0 757

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